Hoy he sido, por momentos, la protagonista de una película de sobremesa de Antena3 de esas que ve Carmncitta (pero más bajita, menos rubia y un pelín menos canadiense):
Cuando he bajado del tren, ¡oh, sorpresa!, una simpática tormenta veraniega me aguardaba. Ignorando los rayos y retruécanos, me he decidido a caminar hasta casa, sin correr - todo el mundo sabe que si corres hay más riesgo de que te alcance un rayo -evitando esperar a que amainara en el interior de la estación.
Momento película nº 1: caminar bajo una lluvia torrencial vestida con tejanos claros y una fina camiseta de color blanco. Casi casi como ese momento de las escenas previas a los encuentros erótico-festivos, que incluyen música instrumental, apagón, mucha ropa mojada y tormenta de por medio.
En esas estaba yo intentando no tragarme las hojas secas que el viento me tiraba a la cara, cuando ha empezado a granizar. Aquí ya he decidido que me daba un poco igual que me cayera un rayo, por lo que he corrido calle abajo y la escena ya parecía de peli porno total (camiseta mojada+magnitud pectoral+carrera), cosa que me ha hecho mucha gracia y no he podido evitar reirme histéricamente.
Momento película nº2: con la carrera que me he pegado, el frío y las risas, he llegado a mi portal sin aire. Por lo que no se me ha ocurrido mejor idea que subir en ascensor. Chan chan chaaaaaan (suspense)
Cómo no, cuando estaba ya en mi piso, la luz se ha ido, dejando abierta la puerta del ascensor algo así como dos palmos. La trama se compplica. Una, que está hecha (ironía on) una sílfide (ironía off), ha conseguido deslizar grácilmente sus curvas por ese hueco y alcanzar la puerta de su casa.
¡Conseguido! No. No olvidemos que se trata de una película de Antena3, con lo cual debe haber algún tipo de previsible giro de guión sórdido y macabro… me dispongo a quitarme la ropa mojada en el cuarto de la lavadora y, al salir (descalza) me resbalo a cámara ultramegalenta con el propio charco de agua que yo misma he creado.
Lo mejor ha sido levantarme y darme cuenta de que no me he desnucado contra el pico del mueble, saltándome totalmente el guión. Qué muerte más grotesca habría sido: empapada y desnuda en el cuarto de la lavadora, y me habrían encontrado mi padres al llegar a finales de Agosto de vacaciones, y habrían venido a investigar mi muerte los de Gente, llegando a la conclusión de que se trataba de un ritual satánico.
Lo mismo que en una película de sobremesa de Antena3.s
Sólo que a mí me va más morirme a lo Jim Jarmusch.